Ix5
Yo sostengo con amor.
En algún lugar de la inmensidad, donde los mundos se encuentran y las conciencias trascienden sus propios límites, existe un guardián cuya misión no es abrir los caminos, sino mantenerlos abiertos.
En una de las caras de este pectoral encontramos la representación de un ser de elevada conciencia, portador de una sabiduría que, según la canalización de Irving, trasciende los límites de nuestro mundo. Su figura parece custodiar una energía entre sus manos, como quien protege algo que no le pertenece, pero que ha decidido compartir.
Al observar la otra cara, descubrimos un universo representado a través de círculos concéntricos y pequeñas esferas que orbitan alrededor de un núcleo central. Dos mundos parecen encontrarse en una misma estructura, unidos por una conexión que atraviesa el espacio entre ellos.
Durante su canalización, Irving recibió un mensaje que revela el propósito de esta pieza:
«Código fuente. Sostengo con amor, con el factor de los nuevos tiempos. No están solos.
Reconocemos que en cada lugar existe la sabiduría expresada en diferentes formas y colores.
Desde donde estamos, sostenemos el portal para conectarnos. Nuestro propósito es ofrecer esta conexión para otras razas.
Nosotros fuimos asistidos por el amor incondicional y, así como recibimos, decidimos sostener.
Este es el corazón de nuestra galaxia y decidimos compartirlo».
De acuerdo con esta interpretación, el ser representado es un guardián de un portal, una conciencia que recibió asistencia y que, después de haber experimentado esa conexión, eligió convertirse en un puente para otros.
Por eso, la frase que acompaña a este talismán es tan significativa:
«Yo sostengo con amor».
No se trata únicamente de recibir energía, sino de convertirse en un punto de apoyo para que otros también puedan conectar. Irving describe esta pieza como una herramienta destinada a sostener la energía durante rituales y prácticas de conexión, especialmente para quienes buscan facilitar espacios de encuentro espiritual.
Un pectoral que, en su simbolismo, nos recuerda que la verdadera conexión no termina cuando encontramos el portal: comienza cuando decidimos mantenerlo abierto para compartir aquello que hemos recibido.
No todos los guardianes custodian puertas. Algunos custodian la posibilidad de que los mundos nunca dejen de encontrarse.